octubre 01, 2008

LA CIUDAD COMO BOTIN

En las obras de teatro de Rene Pollesch se habla mucho y a los gritos, como en la celda de gente obligada a promover alguna forma de sociologia combativa bajo amenaza. Los primeros cinco minutos entusiasman. Aunque si la idea es abrumar a públicos cascoteados como el arjentino se necesiten tal vez más ideas-denuncia por minuto que las que salen de las bocas de pantalla y actores. Todavía más,sí. O un cambio de ángulo, sire. Dos o tres veces de lo misma truca verbosa, con unos pocos cambios de gramática sin una apropiada Steigerung, mojan tu pólvora. Sin la pankarta que rebaja al solicitante pero con firmesa pequeñoburgueza podríase pedir una puta dirección para tu repertorio mercadotécnico de citas predramaturgizadas de episodios tal vez relevantes de la entertainment industry.
Para la posteridad, islotes de arte puto. Anyway puede que el vodkita central haya nublado la navaja crítica de esta pluma.

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